Thomas Samuel, presentado como descendiente directo de Mahoma, dedicó gran parte de su vida a propagar el islam en el rol de imán, es decir maestro del Corán y evangelista musulmán. Sin embargo, las dudas que comenzaron a surgir sobre las enseñanzas de su religión lo llevaron a una profunda crisis personal que, con el tiempo, cambiaría por completo el rumbo de su vida.
Samuel relató durante el pódcast Radical Revelations, de CBN News, que el conflicto interno llegó a ser tan intenso que cayó en un grave sufrimiento emocional e intentó quitarse la vida en varias ocasiones. “Decidí quitarme la vida, y eso fue una tragedia”, confesó al recordar uno de los momentos más oscuros de su historia.
Durante uno de aquellos intentos, tomó unas pastillas y, al sentir que podía morir, habló con Dios por primera vez para pedirle ayuda. “Tomé unas pastillas que estrechan los vasos sanguíneos y pensé que estaba muriendo. Comencé a hablar con Dios y le dije: ‘Estoy muriendo, haz algo… sálvame’”, recordó. Contra todo pronóstico Samuel, sobrevivió.
Al despertar sin aparentes consecuencias, Thomas comenzó a preguntarse si su supervivencia había sido producto de una dosis insuficiente o una respuesta divina. “Desperté como si nada hubiera sucedido. Mi pregunta fue: ‘¿Fue la dosis? ¿No fue suficiente o funcionó la oración?’”, explicó. Tras sobrevivir a otro intento, llegó a una conclusión: “Definitivamente no fue la dosis, sino la oración”.
Esa misma noche, Samuel tuvo un sueño que marcaría el comienzo de su acercamiento a Jesucristo. “Vi que corría por un camino muy largo. Había muchas ramas llenas de espinas persiguiéndome y, al final del camino, un hombre estaba frente a mí. Le dije: ‘Por favor, ayúdame’. Él extendió su mano, la colocó sobre mi hombro y me llevó delante de Él”, narró.
Aunque inicialmente no sabía quién era aquel hombre, dentro del sueño comprendió que se trataba de Jesús. “Descubrí que era Jesús. No tengo idea de por qué, pero simplemente lo reconocí. Él me miró profundamente a los ojos y me dijo: ‘Es hora de que me sigas’”, afirmó Samuel.
A pesar de la intensidad de la experiencia, al despertar intentó convencerse de que todo había sido una alucinación provocada por algo que había leído en internet. “Desperté y dije: ‘Esto es una alucinación; quizá se debe al sitio web que leí. No es verdad’”, contó. Entonces miró al cielo y lanzó un desafío: “Si realmente eres Jesucristo, de quien leí en ese sitio, ven a mí otra vez con los mismos detalles; de lo contrario, nunca volveré a pensar en ti”.
Días después, Thomas volvió a soñar con Jesús, quien le repitió el mismo llamado, pero agregó una pregunta: “¿No te dije que había llegado tu hora de seguirme?”. Aquellas palabras disiparon sus dudas. “La frase diferente, ‘¿No te dije?’, fue mi señal, mi motivo para saber que Él estaba escuchando. ¡Dios puede escuchar! ¡Jesús puede escuchar!”, expresó.
Impactado por lo sucedido, Samuel decidió entregar su vida a Jesucristo y comenzó una nueva etapa transformada por el Evangelio. “Creo que Jesús nos escucha cuando estamos frustrados y no tenemos a nadie más. Por eso, muchas personas, especialmente los radicales que no tienen cómo conocer el Evangelio, experimentan que Jesús interviene personalmente y se muestra”, declaró. Ante pensamientos suicidas o una crisis emocional, es fundamental buscar inmediatamente ayuda profesional, familiar y pastoral.
